viernes, 11 de septiembre de 2015

Semblanza de
OSCARITO FERNANDEZ

Artículo publicado en nuestra edición No. 13 del mes de Mayo del 2008
por don Armando Núñez

Cuando se tienen deseos de superación, orgullo y decisión personal, no hay barrera capaz de detener el impulso humano, en pos de un sueño, por utópico que parezca. Este es el caso del personaje que hoy nos ocupa en esta 13ava. edición de MUSUNCE. Su nombre es OSCAR FERNANDEZ VALLEJOS, “Oscarito”, como cariñosamente le conocemos.


Nacido en Somoto, por pura casualidad según sus palabras, ya que el destino del viaje de sus padres era Panamá, pero su madre, doña Rosaura Vallejos de Fernández que venía en estado de gravidez, le tocó en esta ciudad el parto, por tanto, a su padre Oscar Fanor Fernández, leonés de origen, no tuvo más alternativa que quedarse a vivir definitivamente aquí en Somoto; luego nació su otra hija Olga Fernández Vallejos.

El nacimiento de Oscarito, fue normal, un 25 de noviembre de 1943, era un niño sano, nada presagiaba la encerrona que el destino le tenía preparada, como a la edad de 8 meses se le inflamaron sus ojos, según le contaron, lloró 3 dias seguidos, fue atendido por el Dr. Juan Benito Briceño y otro que no recuerda,  los que lograron detener la dolencia, pero la lesión en  la vista ya era un hecho.
La vida siguió su andar inexorable, a los tres años era un niño inquieto que hasta una vez un caballo le propinó una patada en la pierna, a los seis años recuerda, que tenía visones borrosas, miraba bultos, incluso la luna.

Sus padres al no tener casa propia vivieron en varios lugares, una de estas fue la de don Raúl Lovo, aquí existía una crianza de cerdos, él como todo niño travieso, se montó en uno de ellos, y éste en su carrera desenfrenada pasó rosando una pared de taquezal destruída y el saliente de una lata le provocó una herida cercana al ojo, su madre, lo llevó donde el Dr. Páiz saturándole la herida en la sien izquierda.

La inquietud que poseía, propia de los niños de su edad, hacía que saliera con los jaladores de agua al pozo de don Salatiel Peña o al río Musunce, se les montaba a los carreteros que traían tierra lama de la Cruz Grande, todo esto lo hacía a escondidas de su madre. Su ceguera no le impedía comportarse como todos los niños, su padre, inteligentemente, lo dejaba salir a la calle para que se adaptara a la situación, y que se desenvolviera en un ambiente de normalidad.

A los ocho años los trasladaron a Managua a una clínica oftalmológica, con el Dr. Gilberto Cuadra Lacayo, le realizaron chequeos y le dieron tratamiento; pero, en ese tiempo se desató una epidemia de dengue, la que lo contagió, y, debido a las altas temperaturas,  le hizo saltar el ojo izquierdo por lo que tuvieron que extraerselo.

El tiempo siguió su curso y un 12 de Enero de 1957, el destino le propinó otro duro golpe, murió su padre, fue tanta su depresión debido a ese trance, que su madre optó por enviarlo a Managua, donde un tío de nombre Humberto, que vivia frente a la Casa del Obrero, allí con sus primos salían a pasear en bicicleta y se divertía mucho, pero, en uno de sus momentos de soledad, Oscarito, a los 14 años edad, elevó una plegaria al Altísimo, pidiéndole de todo corazón, ya que su mal no tenía cura, que le permitiera encontrar una manera de desarrollarse en la vida para no tener que extender su mano en busca de ayuda piadosa; pedía que le pusiera en su camino la forma de llevar una vida digna, sin depender de los demás. Al día siguiente de su coloquio con Dios, estando sentado en la sala se le acercó su tío y le preguntó que si no quería aprender a tocar guitarra; a lo que lleno de emoción, nos dice, le contestó que si. Desde ese momento, un nuevo horizonte se abrió ante él, el rayo de luz tan deseado entró en la  oscuridad, sus plegarias fueron escuchadas por el Altísimo.


Comenzó a asistir a clases, en una casa cercana al parque Bartolomé de las Casas, un lugar distante de donde vivía, el profesor, que enseñaba solfeo, debido al problema visual y al notar el interés del niño le enseñó las primeras notas “de oido”, posteriormente otro profesor llegaba a su casa a darle clases, comenzaba a aprender su oficio de músico.

De regreso a Somoto, nos cuenta Oscarito, que su padrino, el poeta Gerardo Selva Escobar, le consiguió un acordeón, el cual cuando ya lo ejecutaba a la perfección, llegó a la casa de la recordada profesora Dora Raquel Espinoza (q.e.p.d.), a amenizarle un cumpleaños, por lo que la Raquelita le pagó C$ 25.00. ¡Era su primer pago ganado con su propio esfuerzo!, con este dinero compró un vigésimo de lotería con lo que ganó C$ 300.00.

Pasado un tiempo con don José Fuentes, formaron un grupo musical que se llamó “Murmullos del Coco”, con instrumentos artesanales, al tiempo se equiparon con mejores equipos sacados al crédito donde Luis Andino, estrenándolos orgullosamente en una fiesta de noviembre donde  Emilio Rodríguez, posteriormente consiguieron un contrato en San Marcos de Colón, pero cuando la fiesta terminó no pudieron regresar a esta ciudad porque la Aduana de El Espino estaba cerrada, tuvieron que regresarse, ocuparon la noche para parrandear, incluyendo el chofer; al dia siguiente, de goma y desvelado el mencionado conductor tras una mala maniobra, se dieron vuelta, llevando la peor parte los instrumentos musicales, costo mucho dinero las reparaciones a estos.

En 1959, con la puesta en el aire de la Radio Norte, por don Juan José Molina, tuvo la oportunidad de incursionar en el ambiente radiofónico, esta emisora operó hasta el año 1962, luego en 1966/67, el empresario radial esteliano, don Ramón Barrantes instaló la Radio Fronteras, estaba ubicada frente a donde don Enrique Cuevas; hasta allí se dirigió Oscarito, en busca de oportunidad, ésta le llegó cuando don Moncho Barrantes vió en él mucho talento; le brindó un espacio para un programa, y luego de negociar las condiciones, nació el programa de Oscarito, “Tres voces, tres Guitarras y una Melodía”, el que tuvo gran aceptación por la radio audiencia, y logró asi patrocinadores de la calidad de Flor de Caña, Pepsi Cola, Luis Irías, Didatsa, etc.

Por la situación política existente don Ramón se retiró del negocio de la radio y se fue con él la única emisora existente en la ciudad, posteriormente don Germán Alfaro Ocampos, hombre de lucha y tesón y Oscarito, auxiliados por el técnico de Radio José María Cuadra, instalaron una nueva versión de la Radio Fronteras. Operó primero en el Tepeyac, pero debido a deficiencias la pasaron a la casa de Oscarito mejorando así la trasmisión y luego estuvo en la casa de don Ramón Alfaro.

En 1969, debido a situaciones políticas estuvo fuera del aire, posteriormente en 1972, por la catástrofe telúrica que sucedió en Managua, volvió al aire participando en la ayuda que para ese fin estaba enfrascado todo el país; después de eso quedó funcionando sin interrupción.

Oscar Fernández, a pesar de su impedimento físico, ha sido un hombre que no se ha doblegado ante la adversidad, sirviendo de modelo de lucha y amor por la vida, como un ejemplo para otros que se rinden con facilidad y andan esperando ayuda de los demás sin poner de su parte el esfuerzo que como hombres de lucha se debe tener. Incursionó en la música, en el comercio, en el transporte y en la radio donde lleva ya 48 años de labor exitosa.

Podemos afirmar que es una institución, el primer noticiero que fundó en  la Radio Fronteras con el nombre de “La Esquina” fue muy escuchado; actualmente tiene 7 años de transmitir “Panorama Informativo”, con mucha aceptación; desde 1990 trabaja con su Publicidad Ambulante, con mucho éxito; fue fabricante de ladrillos de barro, miembro activo de los Comités Pro Reinados de Fiestas Novembrinas en esta ciudad; fundador del Comité Pro Carnaval de noviembre, un evento que dió fama por su calidad a esta ciudad; perteneció al Consejo de la Cruz Roja Filial Somoto por varios años; siempre está dispuesto a participar en cualquier actividad de carácter social en beneficio de la comunidad.

En síntesis es un personaje polifacético en toda la extensión de la palabra, superando todas las dificultades que todo hombre pueda soportar.

Nos cuenta que sus momentos más difíciles y más felices los puede definir así: En primer lugar el efecto positivo , al invocar al Altísimo de todo corazón para que le dotara de un medio para valerse por sí mismo; el día que su tío lo envió a aprender a tocar guitarra; cuando en la Radio Norte le permitieron el uso del micrófono;  cuando don Ramón Barrantes le brindó un espacio para su programa en la radio Fronteras; cuando doña Lucinda Ríos aceptó ser su fiel esposa y compañera que le dió 5 hijos que son toda su felicidad, que lo motivan y le llenan de cariño y, luego, el encuentro con doña Mirna Zambrano Marciaq que lo atiende con amor y esmero.

Sus momentos tristes, nos relata que son el temor de que por su impedimento tenga que extender la mano en busca de ayuda humanitaria; aquel funesto día del 12 de enero de 1957 cuando murió su padre, cuando murió su madre en 1965 y la muerte de querida esposa con la que convivió 32 años.

Como es de notar, esto es apenas una pequeña semblanza de la vida de este hombre, multifacético, de gran espíritu emprendedor, padre ejemplar, y un ejemplo para las generaciones, que con su conducta intachable nos enseña que la vida se hace de sacrificios y trabajo honrado, que cuando se tiene en la vida un norte de superación, se puede ser, como él lo ha sido, el arquitecto de su propio destino.

Deseamos muchos éxitos más a Oscarito.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Cobertura Jamaica Vrs Nicaragua 2015

GRAN COBERTURA JUEGOS NICARAGUA
 JAMAICA EN DEPORTIVAS R. M.







Una formidable cobertura logró el programa “DEPORTIVAS R. M.” en los juegos entre Nicaragua y Jamaica correspondientes a la tercera fase de las eliminatorias rumbo a Rusia 2018.

Reconocemos y agradecemos el invaluable aporte que nos brindó nuestro coterráneo y amigo  el Ing. Brooklin Almendárez García, que como periodista acreditado por nuestro país, nos brindó directamente desde Kingston entrevistas, comentarios en vivo, antes y después del histórico partido que Nicaragua ganó a los jamaiquinos  3 goles por 2, transmitiéndonos la emoción vivida luego del pitazo final, con entrevistas al Director Técnico Prof. Henry Duarte y al jugador jalapeño Luis Galeano, autor del último tanto.

Para concluir la jornada en el juego de vuelta en Managua, ante un lleno jamás visto en partido de fútbol en Nicaragua,  Brooklin y Ramón Mendoza Herrera  lo cubrieron  juntos el partido  que revistió  tintes de emotividad y dramatismo elevados a su  máxima  expresión, tanto por su  calidad   como por la importancia del mismo.

Ofrecemos aquí, para quienes quieran conservar el material como parte de nuestra historia deportiva, el producto del trabajo de Brooklin, que llegó a nuestros hermanos somoteños que se reportaron desde Taiwán,  Estados Unidos, España, Alemania y del interior del país , en el enlace entre Radio Amistad y la digital  Radio Decyma, que es la de nuestra página deporteculturaymas.blogspot.com

viernes, 4 de septiembre de 2015

LISIMACO AGUILERA "CHIMACO"

Artículo publicado por Ramón Mendoza Herrera
en la edición No. 70 de la Revista Musunce


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En edición anterior publicó Hugo Ramón García  una simpática anécdota sobre el original  pedimento que hicieron unos picaditos somoteños al doctor René Schick Gutiérrez, durante su campaña presidencial, allá por 1962, que les generó, gracias a su astucia y a la bondad del solicitado, nada menos que quinientos córdobas –todo un tsunami etílico- que los mantuvo  “en los brazos de Baco” por  largos y recordados días.

En esa anécdota se retrata de cuerpo entero a nuestros “piruquitas” de antaño:  ocurrentes,  chispeantes, plenos de esa  picardía sana  que los llevaba a ser  audaces, pero ante  todo, eran  muy  respetuosos, cualidades que les facilitó  el acceso donde estaba el ilustre visitante, que como oficiante en el altar de Baco, compañero del somoteño Ramiro Armijo Lozano, en su años de estudiante, rápidamente les “agarró la seña” y les dio el retrato de Rubén Darío (billete de C$500) que en implícita petición le hicieran por medio del vocero del grupo Salvador Pierrot, “Butute”, hombre de grave e imponente voz que contribuyó al éxito de la urgente  misión.

Me trajo esa anécdota el recuerdo de don Lisímaco Aguilera, cariñosamente conocido como “Chimaco”,  que no es un apodo, sino un hipocorístico,  miembro de esa “cofradía”, que no desentonaba en las características  mencionadas  en el párrafo anterior, a las  cuales  debemos agregar que eran muy laboriosos, buenos obreros y sobre todo muy honestos y serviciales.  Ellos no salían a pedir a la calle, buscaban cómo hacer alguna faena, un mandado o cualquier servicio que les reportara “el trago nuestro de cada día”.
“Chimaco” era un hombre así: trabajador, servicial,  muy simpático,  respetuoso y dentro de sus ocurrencias estaba el uso ingenioso  de palabras o conjunto de palabras a manera de escaliche, germanía equivalente en nuestro medio al lunfardo argentino que tanto aflora en los tangos.

A mediados de la década de los 70 yo vivía con mi familia en una casa que alquilábamos  cerca de la Plaza “11 de Noviembre” y como en esa zona de la ciudad  no existía aún  el servicio de alcantarillado sanitario,  había en la casa un sumidero, que en determinadas épocas se rebalsaba y había que  escarbar un poco para sacar de un lodo putrefacto  las aguas  que provocaban un hedor terrible.   Resulta que me preparaba para esa ingrata tarea, cuando en eso apareció Chimaco y me saludó con su característica cortesía y entablamos un rápido diálogo.
-Buenos días, Juancito (siempre me confundía con mi hermano Juan). ¿No quiere  que le ayude a hacer ese trabajito? Ando bien enfermo y necesito un jarabe para curarme.
-Buenos días, Chimaco, claro que sí.  ¿Cuánto me va a cobrar?  Diez toallitas, pero si le pone un ipegüe, tenga por seguro que no me enojo.  

Pude notar que el pobre hombre temblaba y tomando en consideración la ingrata faena que iba a realizar acordé con él  que le iba a pagar  quince córdobas; pero me puso una condición: le iba a dar un adelanto para irse a tomar un poco de “jarabe”  en la “clínica de la Muñoz”, una cantina que él me señalaba con el dedo, para poder trabajar aliviado del mal que lo aquejaba.
Le pregunté: ¿Y Butute, dónde está, me parece que los vi ayer juntos;  - Está tocando arpa- me dijo.  Yo le pregunté: - ¿y es que ahora es músico?  - No- me aclaró, está en la presidencial.   –No me diga que se lo llevó Schick a Managua después del encuentro que tuvieron.   – No, Juancito, Butute luego que consiguió la quinina con el hombre ya no lo volvió a ver.  -¿Y cómo es eso de que está en la presidencial?    -Es que se lo  llevaron los jocotes cocidos y está preso.  -¿Y dónde lo agarraron?  - Allá cerca del monasterio- me respondió.   -¿Cuál monasterio? Volví a preguntar?  - Allá donde la “Pelimex”, me aclaró.-
-Me va a conseguir una pala para el rumbo,      me dijo.   –¿Y su pala que la hizo, pues, le pregunté? --Está empeñas blancas, mijito y necesito cinco tuzas para sacarla.  – No quiero quedar como el Iscariote, me dijo.   ¿Cómo es lo del Iscariote?  -Colgate-palmolive, por andarle haciendo furuya al Colochón.

Después del breve diálogo se fue a la “clínica”  a tomar  el “jarabe” y   vino luego  bien revitalizado a hacer el trabajo.   Una vez que terminó me dijo, cuadrándose como militar : ¡Misión cumplida, Juancito, y siempre a la orden!  Aquí tiene sus quince pesos, muchas gracias, le dije.  Y él, sacando a relucir esa honradez que siempre lo caracterizó, me dijo:  - Un momento, solo son diez pesos los que me debora; acuérdese que usted me dio un adelanto para la “medicina”.   Me quedé admirado de la honestidad de aquel hombre para quien esos cinco pesitos de más significaban mucho y sin embargo, teniendo la oportunidad de incrementarlo a sus ingresos, me hizo la aclaración.    –Es cierto, le respondí- no me acordaba, pero como ese trabajo ha sido muy pesado agarre los quince pesos.    –Muchas gracias, me dijo, dirigiéndome una mirada  llena de gratitud  -y, le prometo que:   - “Volveré”, como dijo Mac Arthur.

EL PARECIDO DE CHIMACO CON UN GRAN CINEASTA
Últimamente me he deleitado viendo películas protagonizadas por el gran Clint Eatswood, el famoso “Manco”, de “Por unos dólares más”.    En algunas de esas películas, donde aparece con mayor edad, como El Gran Torino,  me parece encontrar un gran parecido con “Chimaco”, pero lamentablemente no tenía una fotografía de él para hacer la comparación.   Pues bien, en un encuentro con mi amigo el atleta-pintor-arqueólogo y sobre todo, “somotólogo”, Armando Mejía Godoy, me facilitó la fotografía que aparece en este artículo y  reitero  que encuentro  ese parecido entre  Clint y Chimaco.   Juzguen, ustedes, amigos lectores, viendo las fotografías si   encuentran alguna similitud  entre ambos.    Por mi parte, cuando estoy viendo a Clint Eastwood  en una película, me digo mentalmente:  “Ese es “Chim” Eastwood”. 
           


miércoles, 2 de septiembre de 2015

RECORDANDO A
DON CHEPE FUENTES

Artículo publicado en la Revista Musunce No. 12, año 2008, 
por el historiador somoteño don Armando Nuñez



Al  hablar sobre música, y los representantes de ese arte en nuestro pueblo, salta a la vista lógicamente, la figura de José Fuentes Salazar, conocido como CHEPE FUENTES, popular en nuestro medio por su entrega y pasión a ese don que el Creador le concedió:  la música.

Nacido un 19 de Marzo de 1918, del matrimonio formado por don Teodoro Fuentes, originario de un lugar llamado La Alianza, en Nacaome, república de Honduras; y de Susana Salazar, vecina de esta ciudad. Del matrimonio que eran cuatro hermanos, fallecieron dos, siendo niños, Arnoldo y Susana; quedando solamente Estela y José.
Desde muy joven aprendió la zapatería, el oficio de su padre, además que ayudaba a éste en las labores agrícolas en una propiedad  que poseía de nombre Zaragoza. Hacia los años 50´s, laboró, por un espacio de 7 años,  en el departamento de carreteras donde estaba a cargo de las herramientas.
En la zapatería se elaboraban zapatos de toda clase, desde finos a los famosos Zapatos Burros, que eran los que usaban los campesinos, dada su fortaleza y durabilidad. De los zapateros que laboraban con su padre, recuerda a Tobías Ramírez, Lila Rodríguez, José Octavio Salazar, Ramiro Turcios y otros. Otro zapatero que recuerda de entonces era don Polo Corrales.
En el año 1961, fue nombrado Cónsul Honorario de la república de Honduras, en esta ciudad, cargo que desempeñó por tres años.
En el ramo de la música aprendió primero a tocar guitarra, con lo que se hizo serenatero, luego en la escuela de don Quintín Morales, tocaba el trombón, aprendió el solfeo en su clave de Fa y Sol, al lado de Tomás Ruiz y Juan Fajardo, con los que amenizaba acompañando a los recordados don Chico Ponce y Roberto Valladárez. Entre los músicos que recuerda están don Tulio Aldana de Ocotal, Ramón Ruiz, don Lupe Ponce, Dolores Torres, los hermanos Peralta, Mercho Pérez, César Bustillo y otros.
Nos dice que el coro de la iglesia, entonces formado por don Ramón Ruiz, estaba compuesto por Carlota Tercero, Polita Umanzor, acompañados con el armonio ejecutado por Merceditas Ríos, también lo formaban las hermanas Fiallos, las hermanas Ordóñez, Laurita Guillén y su hermana.
El padre Chavarría formó un cuarteto donde participaban las hermanas Ordóñez, en esta escuela aprendieron música doña Guisela y doña Pinita Huete, excelentes ejecutoras del piano.
De sus recuerdos del Somoto de antaño, recuerda que, por ejemplo, las calles del pueblo a falta de luz eléctrica,  se iluminaban con ocotes y buruscas encendidas.
Los profesores de entonces eran don Ramón Ruiz, Nando Roque, don Víctor Talavera; el local donde funcionaba la escuela es donde ahora opera la Alcaldía Municipal; otro local fue donde hoy vive don Germán Alfaro.
Estudió música con don Quintín Morales, éste tenía un equipo formado por don Arnoldo Castellón, Germán Alfaro, Roberto Valladárez, Luis Sandoval (El Tico), Julián Díaz, Félix Pedro Peralta, que era hijo del famoso músico Pastor Peralta(Pituncho).
Cuando decidió formar su agrupación, la Tulita Baca le ayudó a comprar una guitarra eléctrica que le costó C$ 2,000, ya que anteriormente tocaba con una guitarra de madera, organizó el conjunto con el nombre de  Los Murmullos del Coco, recordando aquel grupo que había creado Carlos Mejía Fajardo (El Chas Mejía), integrado entre otros por José Aguilera, Moncho Morales, José María González (Chemalín),Chico Ponce, Marcial Díaz, estos amenizaban con marimba.

Su agrupación la formó con Toño Medina y Gladys Herrera, cantantes; El Tico en el saxofón y clarinete; Oscarito Fernández en la batería y José Tomás Amador con el acordeón.
Después de los Murmullos del Coco, formó la agrupación que se llamó Los Vampiros, equipados con 3 guitarras eléctricas, un bajo y un órgano. Estos equipos eran adquiridos con su propio dinero y esfuerzo, ya que como dueño de la agrupación, asumía todos los gastos que ella exigía.
Tuvieron muy buena acogida tanto en Somoto como en las ciudades vecinas, tomando en cuenta que en esos tiempos las fiestas eran amenizadas con grupos musicales, no existían las Discomóvil, de gran aceptación ahora.
Luego de esto, cambiaron el nombre por Blue Star y posteriormente Los Jolesman, este nombre era así porque representaba las iniciales de los nombres de cada uno de sus integrantes.
Otros músicos que acompañaron a don Chepe Fuentes eran Raúl Hernández, Gladys Herrera, Ramón Loáisiga, Edwin Artola (Tololo), Nelson Ramírez (Cumba de Leche), Oscar Blanco y otros.
Dice sentir satisfacciones de su andar por la música, ha tenido agradecimientos de las personas que formó como músicos, y de las organizaciones que ayudó.


En esta ciudad la organización de artistas somoteños lleva su nombre, algo que agradece personalmente; anteriormente le habían otorgado reconocimientos como el de 1998 que se le dedicó el VII Festival de canción romántica “Chas Mejía” y en el 2003, la Alcaldía Municipal le otorgó un reconocimiento por su aporte al desarrollo socio-cultural de nuestro municipio.
Sirva esta breve reseña como un homenaje muy merecido, aunque sencillo, de parte de la Revista MUSUNCE y del pueblo somoteño, lleno de sinceridad y cariño, a este hombre que llenó de gratas emociones a través de su música a todos nosotros, además de que hacemos patente el reconocimiento que le tenemos a don Chepe Fuentes, un hombre entregado al arte musical y al servicio de su comunidad.
Lógicamente nos faltan datos, fechas, nombres y otros; pero pedimos disculpas por estas omisiones involuntarias, debido a que el tiempo nos lo robó en el recuerdo, pero valen los sentimientos que tenemos a don Chepe, impregnados de respeto y admiración a su obra artística en pro de su Somoto natal.

lunes, 31 de agosto de 2015

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domingo, 30 de agosto de 2015

NUESTRO RIO MUSUNCE, 
UN CAUDAL DE HISTORIAS Y DE LEYENDAS


Artículo publicado la nuestra primera edición de la Revista MUSUNCE, 
                   correspondiente al mes de Mayo del 2007, escrito por Don Armando Núñez.
 
Dice una vieja leyenda que se ha trasmitido de  generación en generación, desde el tiempo de nuestros ancestros, que nuestra bella montaña Tepesomot (cerro de agua) tiene en su interior un enorme lago en donde habita una gran serpiente y que está amarrada con tres cabellos de la Virgen; que cuando los habitantes de Tepesomot de entonces se portaban mal, la serpiente se encolerizaba haciendo esfuerzos por soltarse, habiendo logrado ya por los años de 1900 reventar dos cabellos, por lo cual solo está sostenida por un cabello y que al reventar este último, la montaña estallará en agua e inundará las poblaciones aledañas, siendo la más perjudicada la ciudad de Somoto, ya que en sus orígenes fue una inmensa laguna.
                Esta bella montaña de la que nos habla la leyenda y que adorna por el sur el paisaje de nuestra ciudad, en tiempos de nuestros ancestros manaba agua por todos sus lados, y aún por la década del ´40 se le notaba un hermoso salto en su cima, que en los dias soleados del verano brillaba nítido e imponente al reflejo del sol, en medio de la verde espesura de su floresta, compuesta  para ese tiempo de robledales, encinos, icacos y una extensa variedad de flora, hoy desaparecida en su mayoría, ya por el fuego o el machete,  del mayor depredador de todo lo bello y bueno que la naturaleza nos regaló: EL HOMBRE.

                Nacían en la cara que da a Somoto, dos fuentes de agua de importancia, la primera en la parte de la Finca La Ilusión, que perteneció hasta el ´42 aproximadamente, al ciudadano alemán Francisco Sirque, al que le fue confiscada aprovechando la Segunda  Guerra Mundial; ahora esta propiedad pertenece a Don Armando Irías; allí nacía la primera fuente de agua, la que bajando de esas alturas pasaba  por El Rodeo, Quebrada de Agua, Santa Isabel hasta llegar a Aguas calientes por Santa Rosa.
                La segunda fuente acuífera, nacía siempre en la laderas de la montaña, un poco más abajo en el lugar llamado El Zapote, corriendo de sur a norte, bajando por Los Placeres formaba la poza de Las Lorenzas, estas eran dos rocas grandes en forma de pila, una encima de la otra, formando en conjunto un bello salto; aquí es el comienzo del río de Somoto o MUSUNCE, el cual en raudo recorrido, pasaba por Santa Teresa, llegando a la finca El Havillal de don Ramón Roque Ruiz, un señor talabartero de profesión y uno de los primeros evangélicos en esta ciudad. Se le llamaba “El Havillal” por la abundancia de este árbol lechoso y de fruto venenoso; ya para la década de 1930 la compró don Juan Benito Briceño Aguilera, y le cambió el nombre por El Erial, con el que todavía se le conoce.

                Ahí por donde hay una gran ceiba, nacía otra vertiente que, uniéndose a la que bajaba de la montaña, descargaba  sus aguas en un acantilado de pura piedra como de tres o más metros de altura, formando el famoso y estruendoso chorro de El Salto, algo magnífico y bello.
Siguiendo su curso, en terreno más plano, como a 300 metros llegaba a otro acantilado más bajo, formando allí el chorro de MUSUNCE como de metro y medio de alto, el balneario preferido de la población en ese entonces; unos metros  más abajo formaba la poza más grande y profunda y de más historia del río MUSUNCE, la famosa Poza Santa, como de dos metros de profundidad, en donde se decía que la iglesia guardaba sus imágenes y tesoros para resguardarlos de la rapiña de los piratas franceses e ingleses.   Se decía que en el fondo de estas pozas habían cuevas que se conectaban con el vecino cerro de Guacahallarán, hoy cerro de la Cruz, debido a que por 1920 una brigada de Jesuitas subió a su cima, porque se afirmaba que miraban fuegos fatuos por la noche, y clavaron una inmensa cruz de madera en su vértice, y desde entonces se le llama Cerro de la Cruz.
                Después de formar la Poza Santa, nuestro río descendía plácidamente siempre al norte, por la propiedad de los González pasando  por la salida de El Zapote y después formar la poza del Tirapiedras, nombre dado en ese entonces, porque decían que allí asustaban Formaba enseguida las pozas del Palo Blanco, El Chilamate, La Sabaneta, que era el lugar preferido de las lavanderas porque era una playa pequeña y de poca profundidad; enseguida en su recorrido, formaba la poza famosa del Michigüiste, de la cual se decía  del visitante que bebía de sus aguas, se quedaba por siempre a vivir en Somoto; esta poza quedaba al pie de un gran Michigüiste, por donde es hoy el puente que va hacia el Instituto  Nacional. Adelante, siguiendo su curso, estaba El Pasito y la Ceiba, que aún está en pie, en donde se formaba un codo de 45 grados para buscar la comunidad de Cacaulí. Por el puente de la salida a Managua recibía el refuerzo de la corriente que bajaba del cerro de Piedra Batea, entrando así con mayor fuerza a formar en Cacaulí la poza de Panamá, al pie de un árbol muy frondoso al que se le conoce también como Guarumo; en  el mismo
recorrido formaba la poza del  Talpetate, para luego vaciar sus aguas en el río Coco, en medio de San Luis y El Limón, en un lugar conocido como La Muyuta.

                Este era el recorrido del río de Somoto o MUSUNCE, de unos diez kilómetros aproximadamente desde su nacimiento hasta su desembocadura.  Es bueno señalar que corría por el lado Este paralelo a la población y que en sus riberas  existían fincas en donde habían mangos, café, coyoles, palo de hule, anonas, chilincocos, cacao, guanábanas y otros; tenía en su fauna silvestre guatuzas, ardillas, tepescuinte, conejos, venados, coyotes y más. En sus aguas encontrábamos filines, canechos y sardinas. La finca más famosa en ese tiempo  era la de don Antolín Talavera en las riberas del río, habían bastantes pozos de agua fresca, dulce y saludable; ya que el agua del casco urbano inexplicablemente es pesada y salobre.
                De la fuente que reforzaba la corriente del río MUSUNCE, antes de llegar a El Salto, o sea donde está la ceiba de El Erial, fue  donde se hizo la galería para dotar por vez primera  en 1957, de agua potable a la ciudad; es bueno reconocer que ha sido, sin lugar a dudas, el agua más sabrosa que hemos consumido por sistema de tubería.
                Es este un breve recorrido por la historia de un hermoso río, que aunque de corta extensión, existió en  nuestro querido Somoto, al cual todos nosotros, generaciones pasadas y presentes, nos hemos confabulado para desaparecerlo con todo y su flora, fauna y vida acuática además de sus bellas aves como la coba, el guardabarranco, el cenzontle, el güis, la urraca, las chorchas, etc., etc.  (Fin)
Juego en Vivo Real Madriz






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